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12 de Diciembre, 2005

A propósito de la celebración la fundación de la ONCE (I)

Por INTEREDVISUAL - 12 de Diciembre, 2005, 19:12, Categoría: General

Asociaciones de Ciegos en la Málaga de la primera mitad del Siglo XX

La Organización Nacional de Ciegos Españoles celebra el día 13 de diciembre de este año el 67 aniversario de su fundación, también el de su Patrona, Santa Lucía.

La ponencia presentada al XXV Congreso de la Asociación Española para el Progeso de las Ciencias, celebrado en Santander en agosto de ese mismo año, por Javier Gutiérrez de Tovar y Beruete, quien sería su primer jefe, es el antecedente del Decreto de 13 de diciembre de 1938, por el que se dispone la creación la Organización Nacional de Ciegos con la finalidad de fusionar en ella las entidades culturales, de trabajo y de otros órdenes relacionadas con los no videntes con, entre otros, los propósitos de dotarlos de jornal necesario para su sostenimiento y el de su familia, de forma equiparable a los videntes, o de organizar la enseñanza especial a ellos dirigida, de crear establecimientos especiales para su formación profesional.

El Primer Congreso Nacional, al que asisten ciegos de toda España, y que tiene lugar en la ciudad de Sevilla, sede de la Federación de Ciegos de Andalucía, además de constituirse como una declaración de la emancipación social de los ciegos, en palabras del Delegado Provincial de la Oraganización Nacional en Málaga, es, igualmente una proclamación de Santa Lucía, Patrona de los ciegos, Patrona de la Organización.

Las personas con ceguera, a tenor de esta y sucesivas normativas quedan al amparo de la Organización Nacional de Ciegos Españoles a medida en que muy pronto en todo el territorio nacional se disuelven o absorben las asociaciones y agrupaciones de ciegos en esta nueva institución. También en Málaga ocurre otro tanto.

La Cofradía de "El Santísimo Cristo de Ánimas de Ciegos"

Revisando los textos de Jesús Montoro (historiador), de Javier Gutiérrez de Tovar (promotor y fundador de la ONCE) y de Adolfo Arjona (locutor), traigo a colación el asociacionismo de las personas en la Málaga de la 1ª mitad del Siglo XX, hasta el período de fusión del movimiento asociativo y de su integración en la ONCE.

Es justo comenzar por traer a colación a la Cofradía de "El Santísimo Cristo de Ánimas de Ciegos", que persiste desde muy antiguo en la ciudad, siendo la primera agrupación de ciegos de la Málaga reconquistada.

Los deseos de los Reyes Católicos de convertir al catolicismo a la población mahometana vencida se lleva a cabo a cambio de gracias especiales que ganasen su voluntad y de dedicar a personas invidentes a la catequización de sus mujeres, con el fin de que no hubiesen de ser contempladas con atisvos de impudicia. Esto lleva a que las autoridades eclesiásticas en los albores del Siglo XVI a fundar la "Cofradía de las Ánimas Benditas del Purgatorio" con las personas ciegas con sólida formación religiosa y cultural para esta finalidad. Posteriormente y con el nombre de "Cofradía de Ánimas de Ciegos", a mediados del Siglo XVI (1566) cuenta la hermandad con numerosa fuente documental.

La cofradía obtuvo pocos éxitos en su objetivo fundacional, sobre todo a partir de la expulsión de los moriscos a cargo de Felipe III, motivo por el cual adopta la resolución de dedicarse a la instrucción y formación religiosa de las familias humildes y de los ciegos pobres.

Diego de Valdivia, su mayordomo en 1649 encarga para la cofradía un crucificado al imaginero Pedro de Zayas. Concluida la obra el 13 de marzo de ese año es conocida desde entonces como "El Cristo de Ánimas de Ciegos", ubicándose en un primer momento en la Capilla que la Hermandad tenía en el Convento de San Luis el Real. Tras varios traslados (Iglesia Conventual de la Concepción y el panteón de la hermandad en el Cementerio de San Miguel) y vicisitudes se le da culto en la Iglesia de San Juan desde 1913.

Al comenzar la Edad Contemporánea, la cofradía tiene más personas videntes que privadas de la vista. Sus fines son instruir y formar espiritualmente los ciegos pobres de Málaga que son cofrades y cristianos practicantes, asistiéndoles en casos de enfermedad y prestándoles ayudas e incluso costeándoles los gastos de sepelio.

Actualmente esta cofradía se halla fusionada a las hermandades de Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columnas, Santísimo Cristo de la Exaltación, Mª Santísima de Lágrimas y Favores , Ilustre Archicofrdía de la Santa Vera Cruz y Sangre y Nª Sª del Mayor Dolor y San Juan Evangelista (la unión culmina en 1914), conformando el nombre de Reales Cofradías Fusionadas, que se procesionan actualmente cada Miércoles Santo de la Semana Santa Malagueña. 

En cabido de hermanos de 12 de marzo de 1939, la Cofradía "El Santísimo Cristo de Ánimas de Ciegos" acordó nombrar hemano mayor honorario a la Organización Nacional de Ciegos, con tal motivo una nutrida representación de la ONCE acompaña desde entonces al titular en el recorrido procesional.

La Nueva Aurora o CIPA

D. Felipe Blanco, general del Cuerpo de Inválidos que perdiera la vista en 1909 mientras luchaba en Marruecos y hermano de la Cofradía "El Santísimo Cristo de Ánimas de Ciegos", consciente de que las personas ciegas, además de formación religiosa, precisaban instrucción y capacitación con el fin de ser útiles a sí mismos y a la sociedad, reuniendo a un grupo de privados de la vista inteligentes y decididos crea La Nueva Aurora el 14 de octubre de 1914, una asociación que se estructura y funciona como un Centro Instructivo y Protector de Ciegos (CIPA). Se trató de la primera asociación de invidentes que hubo en Málaga.

La Nueva Aurora proporción a sus socios instrucción, trabajo, herramientas e instrumentos musicales para el ejercicio de su profesión y ayudas en los casos de enfermedad, invalidez y fallecimiento, creando para ello las secciones de enseñanza, artesanía, artística y de socorros mutuos.

Dirigía la sección de enseñanza D. Felipe Blanco, quien impartía cultura general, acompañándole en la enseñanza del braille y en el manejo del instrumental específico un exalumno de la Escuela de Sordomudos y de Ciegos, de Málaga, D. Antonio Villalobos.

Los talleres de cestería, rejilla, escobería, cordelería, sillería, alpargatería y carpintería, materias que componían la sección de artesanía estaban a cargo de D. Manuel Gómez Espinal y D. José Pérez, quienes no sólo enseñaban estos oficios, sino que se encargaban de abastecer de útiles y materiales, así como de conseguir encargos y proceder a la venta de los artículos que se elaboraban.

La sección artística estaba dedicada a la enseñanza de la música. A cargo de la misma estaban D. Manuel Linares Jiménez, que enseñaba solfeo, guitarra y otros instrumentos, y, D. Juan Belmar Martínez que impartía musicografía braille y abreu, piano e instrumentos de arco.

Contó la Nueva Aurora con una rondalla con la quedaban conciertos para recabar fondos con los que satisfacer los objetivos de la asociación.

D. Felipe Blanco, D. Antonio Villalobos y D. Juan Lavado eran los encargados, como integrantes de la sección de socorros mutuos, de conceder subsidios de enfermedad e invalidez, costear los gastos de los sepelios de los difuntos abonados y de auxiliar a los familiares del finado.

Otros miembros integrantes de la Junta Directiva de esta asociación, además de los ya mencionados, fueron: D. Manuel Olmedo y D. Juan Rojas.

Las cuotas de los socios, las aportaciones de los socios protectores entre los que se encontraban lo más significado de la sociedad malagueña, los beneficios de las actuaciones de la rondalla y de la celebración de rifas benéficas, constituían la base económica de la Nueva Aurora.

Hacia 1930, por desavenencias en su junta directiva la actividad social que realiza la Nueva Aurora remite considerablemente, llegando con el advenimiento de la II República (14 de abril de 1931) a disgregarse un grupo de socios fundando la la Unión de Trabajadores Ciegos de Málaga.

No obstante, la Nueva Aurora realizó una gran social durante 25 años hasta que, en cumplimiento del Decreto del 13 de diciembre de 1938, Fundacional de la Organización Nacional de Ciegos, sus fondos y enseres pasaron a formar parte del patrimonio de la Delegación Provincial de la ONCE en Málaga.

La Unión de Trabajadores Ciegos de Málaga

Componían los miembros de la Junta Directiva de esta nueva asociación D. Andrés Rodríguez Joya, D. Miguel García Martín, D. Manuel Linares Jiménez, D. Rafael Galán García, D. Antono Noguea Muñoz, D. Rafael López Peláez y D, Diego Fernández Márquez.

La finalidad de la Unión de Trabajadores Ciegos de Málaga fue la organización de una rifa diaria de un artículo de interés público, cuyos beneficios se repartían equitativamente entre los vendedores de las papeletas que expedía cien de ellas al precio de una peseta la unidad.

Afiliada a la Federación Hispánica de Ciegos desde 1932, aportaba el 0,5 % de los beneficios obtenidos a la misma, siendo nombrado delegado provincial en Málaga de la Federación Hispánica de Ciegos, de entidad nacional, D. Manuel Linares Jiménez. Quien con motivo de la implantación del cupón pro-ciegos en Madrid con gran beneficio y no queriendo adoptar este procedimiento los demás miembros de la Unión de Trabajadores Ciegos de Málaga optó por formar con sus partidarios la Asociación Provincial Protectora de Ciegos.

La Asociación Provincial Protectora de Ciegos

El 14 de septiembre de 1933 D. Manuel Linares Jiménez, junto a D. Andrés Rodríguez Joya, D. Pablo Melquiades Llamas, F. Francisco Leiva Pérez, D. Juan García García, D. José Sánchez, D. Manuel Olmedo, Dª Remedios Olmedo, D. Antonio Villobos y D. Juan Rojas, crean la Asociación Provincial Portectora de Ciegos con idénticos fines a los de la Nueva Aurora. Se diferencia de la misma en el modo de financiación. Su fondos se sustirían de las cuotas de abonados, de protectores y de la venta del cupón, por la que se decanta desde el momento de su fundación y objeto de la misma.

Desarrolló sus actividades hasta fusionarse a principios de 1939 con la Organización Nacional de Ciegos, a la que cede fondos y enseres.

A la entrada de las tropas franquistas el 8 de febrero de 1937 en Málaga, D. Javier Gutiérrez de Tovar y Beruete, presidente entonces de asociación de ciegos  "La Hispalense" alberga la idea de la fusión de las tres asociaciones malagueñas en la Asociación Provincial Protectora de Ciegos, colectivo que ya tenía implantada la venta del cupón, recibiendo esta una cantidad importante de aquella para su organización.

El 30 de marzo de 1937 se reúnen en Málaga buena parte de los ciegos malagueños acordando:

  • Disolución de las sociedades de ciegos de Málaga a excepción de La Nueva Aurora, que quedaría a extinguir y sin realizar actividades relacionadas con los invidentes.
  • Adhesión de los ciegos a la Asociación Provincial Protectora de Ciegos de Málaga.
  • Compromiso de los firmantes de no constituir nueva sociedad en Málaga y su provincia.
  • Constitución de la Comisión Directiva formada por D. Juan Belmar martínez. D. José Ramírez Garrido, D. Pablo Melquiades Llamas, D. Victoriano Fernández Parra, D. manuel Linares Jiménez, D. José Garín Román, D. Manuel Gómez Espinal, D. Manuel Mega Márquez; cargos administrativos retribuidos: D. José Ramírez Garrido, D. Juan Belmar Martínez, D. Victoriano Fernández Parra y una empleada vidente, la Srta. Pilar Carrera y Ulzúrrun de Basanta.
  • Adhesión plena a La Hispalense, aceptando su control como Federación Regional Andaluza.
  • Admisión de dos vocales consultivos nombrados uno por el Ayto de la ciudad y otro por Falange Española a fin de conocer el estado de cuentas y los acuerdos y remitir copias a La Hispalense.

La Asociación Provincial Protectora de Ciegos de Málaga, así constituida ha de velar por proporcionar a sus afiliados un medio digno y seguro de vida gracias ala venta del cupón pro-ciegos.

A principios de 1938 se unieron las asociaciones de ciegos de las provincias andaluzas dominadas por las tropas franquistas y formaron la Federación Bética de Ciegos a iniciativa de D. Javier Gutiérrez de Tovar, tendiendo sede en el domicilio social de La Hispalense, asociación que suministraba los cupones para la venta en Andalucía.

En el mes de julio de 1938 la Asociación Provincial Protectora de Ciegos de Málaga imprime sus propios cupones, deja de enviar sus estados de cuentas y sus acuerdos a Sevilla, con el fin de reducir gastos y aspectos burocráticos, sin dejar de pertener a la Federación Bética de Ciegos.

Al crearse la Organización Nacional de Ciegos, bajo la jefatura de D. Javier Gutiérrez de Tovar y Beruete, la Asociación Provincial Protectora de Ciegos de Málaga, pasa a ser la Delegación Provincial de La ONCE.

Es digno mencionar la circunstancia de que en marzo de 1939 se consiguen local y subvención del Ayuntamiento de Málaga para instalar una imprenta braille en la calle Marquesa de Moya, 8, de Málaga, con la que es posible editar varias publicaciones y una revista mensual "Rumbos" cuyo primer número apareció en mayo de 1939, en estenografía. Trasladada a Madrid en 1945, se trasforma en la Imprenta Nacional Braille de la ONCE.

Así pues, como reconoce el propio Jesús Montoro en su obra, a la Ciudad de Málaga se debe la creación de la Imprenta Nacional Braille de la ONCE; si bien, como no podría ser de otro modo, esta institución ha ido actualizando instalaciones y útiles progresivamente a tenor de los tiempos.

Fuentes documentales:

Manuel Bueno

INTEREDVISUAL@telefonica.net

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